Funámbulo Ciego: abril 2011

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jueves, 28 de abril de 2011

¡Fuego!

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         Donde pongo la vida pongo el fuego
         de mi pasión volcada y sin salida.


         Donde tengo el amor, toco la herida.
         Donde pongo la fe, me pongo en juego.

         Ángel González
         (fragmento del poema La vida en juego)

miércoles, 27 de abril de 2011

jueves, 21 de abril de 2011

Dichosos los ojos

Me das envidia y miedo
le dijo el polvo a la sangre que jugaba
a vivir
al otro lado
del cuello
de la luna.
Dichosos los ojos
que te leen
y las bocas que te besan.
                                          Taizé, 2010.

Si fueras sólo mar

Si fueras sólo mar y no un tsunami,
si fueras sólo viento y no un tornado,
si fuera tu mirada la mitad de infinita
y no sonrieran tus ojos marrones
sería más sencillo soslayar la evidencia
mentirme y mentirte,
olvidarte.
Sería más sencillo incluso rendirme
y abrazar tu vuelo con los ojos cerrados,
amordazando a las dudas
con las líneas de tu boca.

Pero eres más y siempre más
y nunca mar ni viento solamente
y son tus alas dientes
que mastican el tiempo
y tus ojos
inmensos
y tu sonrisa duele.
Eres más y siempre más
y nunca mar ni viento solamente
y yo que siempre he sido marinero en tierra,
capitán paciente,
me ahogo fácilmente en tus vaivenes
de ola gigantesca,
de sirena alada de  belleza hiriente.

Tú eres más y siempre más
y nunca mar ni viento solamente.

miércoles, 20 de abril de 2011

Besos

El aire es besado a diario por extraños.
La gente manda besos.
¿A quién?
¿El aire los transporta
o los recibe?

lunes, 18 de abril de 2011

        Para Antonio Fernández por compartir conmigo la afición por las palabras y por inventar lunas pelirrojas.


Impúdica y desnuda,
pelirroja como la sangre y el fuego,
en esta noche que despide a agosto muerto
en los brazos de un otoño prematuro,
te exhibes como una musa de Klimt
pintada sobre el lienzo oscuro de este cielo
velado por la luz de las farolas.
Me siguen cuando tú me sigues las sombras de otras lunas
pelirrojas,
de las que encienden el aire a contraluz y
brillan
ajenas al sol de su belleza,
de esas que miran como si no quemaran,
de esas que abren como si no doliera
las puertas de su boca para sonreír sin ternura,
para hablar sin poesía
ocultando de las dos la cara que mira al infinito.
Sólo son fantasmas que salen de mis sienes para llenar sábanas flotantes,
sombras extrañas,
ajenas y distantes,
lejanas como
lunas.

Versos en la boca de hielo

Inmerso en las olas que tu lengua inventa              
confundo mi boca con tu boca ,                    
miro  atento el mundo sin abrir los ojos
 y navego a tientas
con las alas desbocadas, desplegadas como velas.

Inmersos en las olas que tu lengua inventa
el cuero del alma se nos transparenta
metidos en el juego hermoso de bebernos
y escupimos a la muerte
y nos volvemos eternos

y callados a la fuerza
de los labios del otro
descubrimos  idiomas
más antiguos que el llanto,
mantenemos diálogos en silencio absoluto,
nos palpamos los sueños,
nos quitamos los lutos por los minutos muertos
y encendemos los bordes del segundo presente,

para besar sin usar ni dos dedos de frente,
para matar sin piedad soledades antiguas,
para nadar contra toda clase de corrientes,
para crear con saliva mares, continentes,
donde sólo gobiernen tus ojos inmensos,
donde sólo interese el corazón de enfrente.