Funámbulo Ciego

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lunes, 18 de abril de 2011

        Para Antonio Fernández por compartir conmigo la afición por las palabras y por inventar lunas pelirrojas.


Impúdica y desnuda,
pelirroja como la sangre y el fuego,
en esta noche que despide a agosto muerto
en los brazos de un otoño prematuro,
te exhibes como una musa de Klimt
pintada sobre el lienzo oscuro de este cielo
velado por la luz de las farolas.
Me siguen cuando tú me sigues las sombras de otras lunas
pelirrojas,
de las que encienden el aire a contraluz y
brillan
ajenas al sol de su belleza,
de esas que miran como si no quemaran,
de esas que abren como si no doliera
las puertas de su boca para sonreír sin ternura,
para hablar sin poesía
ocultando de las dos la cara que mira al infinito.
Sólo son fantasmas que salen de mis sienes para llenar sábanas flotantes,
sombras extrañas,
ajenas y distantes,
lejanas como
lunas.

1 comentario:

  1. Manolín, qué gran poesía. Gracias por esa dedicación.
    Me alegra -no sabes cuánto- el poder seguirte por aquí, y llenarme con tus poesías porque siempre lo han hecho.
    Un fuerte abrazo y nos vemos por las palabras.

    S.G.G

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