Funámbulo Ciego: CUANDO EXTRAVÍO LA ARMADURA

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sábado, 29 de octubre de 2011

CUANDO EXTRAVÍO LA ARMADURA

                      Se le nota en la voz, por dentro es de colores.
                      Robe

Mientras te miro así, tumbada, hermosa,
pienso en la absurda labor del paisajista
y recuerdo el sabor a tabaco e insomnio
del  primer beso que nos dimos y que aun
no ha terminado (ojala todas mis heridas
fueran mordiscos tuyos).

Me siento un poco imbécil escribiendo
tanto acerca de tus ojos pero es que ¿dónde
coño metes todos esos universos que sugieres?
¿Cómo lo haces para desarmarme solo con una mirada?
A mí, que siempre huía de la piel ajena
( y que ahora no soporto los domingos sin tu tacto).
¿Acaso no habla esta canción de Extremoduro
de todos tus arcoíris internos? ¿Acaso no hablan
todos los poetas de tus ojos?

6 comentarios:

  1. Te sugiero un libro de poesía: "Su nombre era el de todas las mujeres", de Luis Alberto De Cuenca.

    Digamos que el sabor a sal y a deseo de tu poema me ha traído a la memoria hermosos versos.

    Me quedo con "(ojala todas mis heridas
    fueran mordiscos tuyos)".

    Un beso, Manu!

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  2. Lo leeré, y gracias por pasar por aquí María.
    Un beso.

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  3. ¿Después de tantos buenos poemas me escribes esto?
    ¿Debo azotarte o ya te azotas tú?

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  4. Azótame tú, ladrón...

    Por cierto, agradezco enormemente la sinceridad insultante (soy aficionado a ella).

    Me alegra que te pases por aquí. Y, por cierto ¿Tantos buenos poemas? Es una concesión que no te deberías haber permitido. Si me das caña, lo haces bien. Un abrazo (y un azote).

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  5. Me ha gustado mucho el inicio de este poema. De verdad que la descripción me hace imaginarte en ese momento tuyo de absorver la realidad y vertirla sobre los papeles, labor absurda de poetas.
    Te ama Antonio.

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  6. Perdón por la falta de ortografía: quise decir absorber, no "absorver".
    Te sigo amando, y te ruego que me perdones.

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