Funámbulo Ciego: noviembre 2011

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martes, 29 de noviembre de 2011

Vértigo

Conozco bien el sótano del sótano del sótano. Me es familiar la humedad del abismo. Tolero la presión del aire infecto en lo profundo. Sin embargo, a este lado de la frontera que el mar dibuja, ahora que las nubes humedecen mis sienes y el viento no es azul ni oscuro, descubro hasta qué punto desconozco las caídas y el vértigo me asusta más que la idea de volver a la asfixia cotidiana de lo subterráneo.

domingo, 20 de noviembre de 2011

Algunas barbaridades a este lado de la tormenta

El útero negro en el que se acurruca el miedo
me escupe niños muertos a la cara y huele
a podredumbre. No hablo de días rojos, va mucho más allá
esta estampa porque recuerdo todavía la parálisis.

El útero negro de la muerte cotidiana me ata aún
las pezuñas y la lengua. Pero hace tiempo que tus ojos
queman la soga y me espero para que quemen un poco
mi cuello también.

¿Te acuerdas cabecita cuando buscabas formas de cortar el hilo?
Cuchillas, cuchillos, pastillas, puentes, edificios altos con terraza…
Parece que fue ayer porque ayer fue y sin embargo
se le ha cicatrizado a la muerte su prolífica vagina (de momento).

sábado, 19 de noviembre de 2011

Shadow(masoquismo)

La inconmensurable sombra
que lo cubre todo, la sombra
del dolor profundo que abrazamos,
el color rojo de la irreverente sombra.

Cada vez hay más túneles al final
de cada luz obscena. Me repugna
la sonrisa de la luz y su mentira.
No vendrán días claros, se ha vuelto
la lluvia cancerosa.

La sombra del abrazo que asfixia,
más que por maldad por la torpeza
que subyace en la distancia de los ojos
que miran hacia dentro.

Asfixia.
Mis manos en mi cuello y en el tuyo.
Los ojos solo abiertos para la lágrima.
¿Cuándo confundimos el abrazo
con el lazo de la soga? 

No hay culpable al que señalar,
no hay dedos que señalen,
los amputa la lluvia uno a uno

pero nos bastan los dientes
y debemos seguir devorando
las nubes oscuras que ocultan
al astro de papel que calienta
nuestra sangre.

Quizá mañana cuando cese el vómito
y el cieno, una puesta de sol
como un nido de oro
sea nuestro refugio.

viernes, 4 de noviembre de 2011

METAMORFOSIS

Desperté sobre la cama revuelta
siendo un insecto minúsculo oscuro.
Ya no era mi pueblo el pueblo elegido
ni mis heridas sagrados estigmas
solo troneras supurando hastío.

Pasé sin anestesia de devoto a hereje
desoí los sermones, ensalcé la ruina
y descubrí que el rollo de la puerta estrecha
escondía que solo las hay de ese tamaño.